Cuando se produjo el accidente que le costó la vida, Fausto “Ceja” se alistaba para firmar la pelea ante mexicano Carlos Palomino por el título mundial
La trágica muerte del boxeador Fausto “Ceja” Rodríguez, ocurrida el 14 de agosto de 1977 en un accidente en la autopista Las Américas, paralizó a la República Dominicana y provocó un dolor colectivo que unió a toda la nación, incluyendo a sus principales líderes políticos.
El carismático púgil nacido en San Carlos, de 26 años, falleció trágicamente en el acto junto a su esposa Bertha y su hijo Fausto Junior (de casi dos años).
En el accidente solo sobrevivió su bebé de pocos meses, Rosita Rodríguez, quien hoy reside en Estados Unidos.
La cúpula política del país
Joaquín Balaguer, entonces presidente de la República, admiraba al peleador y había respaldado su histórica pelea contra Darío Hidalgo en el Palacio de los Deportes, la de mayor asistencia en ese recinto, definió el suceso como una tragedia nacional.
El mandatario declaró duelo nacional e instruyó dar facilidades oficiales para un sepelio con honores de héroe deportivo.
De su lado, el profesor Juan Bosch, líder opositor y expresidente de la República, acudió personalmente al velatorio para dar el pésame a la familia, en un gesto de humildad y solidaridad, muy valorado por el pueblo.
Según relata Horacio «Bakemón» Rodríguez, hermano de “Ceja” Rodríguez, la multitud de fanáticos que acudió a despedirlo fue tan enorme que el velatorio tuvo que trasladarse de la funeraria La Altagracia, de la avenida Bolívar, al Estadio del Centro Olímpico Juan Pablo Duarte (hoy Félix Sánchez). Su sepelio, en el Cementerio Nacional de la Máximo Gómez, se convirtió en uno de los más multitudinarios en la historia del país. Tomado del Hoy.





