La nadadora que recorrió 400 metros con una columna deforme


Al lado de Katie Ledecky en el podio de los 400 metros libre en los Mundiales de natación de 2105, la australiana Jessica Ashwood tenía que mirar ligeramente hacia arriba a los ojos de la estadounidense (1,82 metros). Cuatro años más tarde, Ashwood podría hacerlo por encima de Ledecky. El estirón no es fruto de la pubertad -tiene ya 26 años- sino de una delicada operación que ha enderezado la columna vertebral de la australiana, ya retirada de la competición.

Ashwood llegó a ser una de las mejores mediofondistas mundiales. Se hizo con los récords nacionales de los 400, 800 y 1.500 libre, que son palabras mayores en un país con la tradición acuática de Australia. Además de su medalla de bronce en aquellos Mundiales de Kazan, compitió en los Juegos de Londres 2012 y Río 2016. En estos últimos formó parte del relevo de 4×200 libre subcampeón olímpico, nadando las eliminatorias.

Todo ello y bastante más en una destacada carrera, a pesar de un defecto físico importante. A los 13 años sus padres recibieron una carta del colegio en el que Jessica estudiaba aconsejándoles que sometieran a la muchacha a un reconocimiento para detectar la escoliosis.

Ashwood, a la derecha, el el podio de los Mundiales 2015 junto a Katie...
Ashwood, a la derecha, el el podio de los Mundiales 2015 junto a Katie Ledecky y la holandesa Sharon van Rouwendaal.

Las pruebas radiológicas determinaron que su columna presentaba dos curvaturas muy acentuadas, de 42 grados la superior y de 37 la inferior. Eso no le impidió practicar ni progresar en la natación, muy indicada para los que padecen problemas vertebrales y de espalda. No obstante, el médico le dijo que tendría que llevar un corsé 22 horas al día u operarse. Ambas opciones suponían abandonar la competición.

«No tenía dolores, así que no tenía por qué sacrificar la natación. De alguna forma, las dos curvas se compensaban, yo nadaba desde muy joven y eso debió de ayudarme», ha declarado Jessica en un reportaje que le ha dedicado el periódico The Sydney Morning Herald.

«No tenía dolores, así que no tenía por qué sacrificar la natación. De alguna forma, las dos curvas se compensaban, yo nadaba desde muy joven y eso debió de ayudarme»

Jessica Ashwood

Ashwood decidió seguir con su carrera deportiva. Su deformidad le impedía hacer trabajo de pesas por encima de los hombros, y tuvo que adaptar y compensar con su brazada las torsiones que su escoliosis provocaba nadando al estilo de crol. Y pese a todo, se codeó con las mejores mediofondistas del momento.

Cicatriz dejada por la operación de columna a la que se sometió la...
Cicatriz dejada por la operación de columna a la que se sometió la nadadora, una vez retirada Instagram Jessica Ashwood

La nadadora se retiró tras disputar en 2018 los pasados Juegos de la Commonwealth, para dedicarse a sus estudios de criminología. Tenía otra tarea pendiente: pasar por el quirófano. Fue operada durante seis horas y le fusionaros buena parte de la espina dorsal con dos largas barras metálicas y dos docenas de tornillos y alambres.

Dolores intensos aparte y una cicatriz que recorre toda su espalda, el primer efecto es que Ashwood ha crecido siete centímetros y se espera que llegue a los diez pasado cierto tiempo. Su cuerpo, vísceras y musculatura del tronco, se están adaptando a su nueva fisionomía. Ya no presenta los desniveles entre los hombros y las caderas que ella intentaba corregir para las fotos en la ceremonias de entrega de medallas.

La exnadadora confiesa en el reportaje del The Sydney Morning Herald que temió hundirse con tanto metal dentro de su espalda la primera vez que volvió a meterse en una piscina. Superado ese paso, participará en una prueba de kilómetro y medio en aguas abiertas en noviembre. Pero esta vez no para batir récords, como cuando era joven.

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