Cuando el fútbol se convierte en espacio para levantar la autoestima

Héroes de Paz es como denominan al equipo de fútbol integrado por colombianos excombatientes, soldados, exguerrilleros y civiles usan para recuperar las piernas que la guerra les quitó. Es la forma de reencontrarse así mismos y construir una nueva vida después de caer víctimas de las minas antipersonales, un arma de guerra que en Colombia ha dejado 11.475 víctimas en los años del conflicto, entre muertes y amputaciones.

De esas víctimas, 7413 han sido miembros del Ejército Nacional, de los cuales 1.611 murieron y 5.802 sufrieron algún tipo de afectación física.

Héroes de Paz se creó en 2017, cuando Alexander Vargas, un excombatiente de las FARC que para ese entonces tenía 29 años, decidió perseguir su sueño de infancia de ser un futbolista profesional.

Alexander ingresó a los 11 años a las filas de las FARC y en su trasegar por la guerrilla fue víctima y victimario, conoció el desplazamiento forzado, consumió cocaína, cayó en un campo minado plantado por la propia guerrilla, le practicaron dos amputaciones y fue abandonado por las FARC.

Tras superar todo su proceso de desmovilización y reintegración individual, logró formar una familia, ser padre y terminó convirtiéndose en representante de la Mesa Nacional de Víctimas para personas con su condición de discapacidad.

En testimonios compartidos con el Centro Nacional de Memoria Histórica, Alexander cuenta que cuando fue a pedir la prótesis para su pierna amputada por el accionar de una mina, vio a un joven jugando con mucha destreza con una pelota de fútbol. Esa imagen, se convertiría en su motivación para empezar a entrenarse en el deporte y años después proponer la creación de una Comisión Nacional de Fútbol para Amputados.

Su equipo de fútbol lo fundaría en Florencia, Caquetá, una de las zonas con mayor presencia histórica de las FARC. Cerca de Florencia, por ejemplo, queda San Vicente del Cagua, donde estuvo por tres años ubicada la zona de distención que funcionó durante las negociaciones de esa guerrilla y el gobierno de Andrés Pastrana, entre 1998 y 2001.

A Florencia viajó junto con Jessica Andrea Borrero, quien se volvió activista de derechos de víctimas de minas antipersonales después de que su hermano y su esposo, ambos miembros de la Fuerza Pública, perdieran extremidades a causa de estos explosivos.

Ellos fueron los promotores del Fútbol Club Deportivo CaquetáWarriors Héroes de Paz, un equipo que integra a exguerrilleros, expolicías, exmilitares y civiles víctimas de las minas, y que empezó desde ese entonces a crecer para convertirse hoy en la base de la Selección Nacional de Amputados.

Ese 2017 fue el año donde todo empezó para consolidar de manera oficial esta modalidad de Fútbol en Colombia, el Fútbol con prótesis, que se diferencia del fútbol con bastones en que la amputación debe ser por debajo de la rodilla, mínimo de 10 cm, ya que de ser por encima de la rodilla la práctica puede ser peligrosa para el jugador y para el equipo rival.

A finales de ese año, entre el 8 y 10 de noviembre, se creó en Santa Marta la Comisión Colombiana de Fútbol para Personas con Limitaciones Físicas, CFCAC, que integró a los diferentes clubes aficionados y demás promotores del fútbol con prótesis y de bastones en el país. En esa reunión Alexander fue elegido como el presidente de esa comisión que en la actualidad cuenta con el aval de la Federación Colombiana de Deportes para Personas con Limitaciones Físicas, Fedesir, el Sistema Nacional de Deporte y además cuenta con el apoyo de Coldeportes y la Unidad para la Atención y Reparación de Víctimas.

El problema de las minas antipersonales es uno de los retos más grandes que enfrenta Colombia en el camino del posconflicto. Gracias a la firma del Acuerdo de Paz con las FARC en 2016 empezó el proceso de desminado humanitario, que ha logrado a la fecha el despeje de 322 municipios de minas antipersonal y otros 134 están en el proceso.

Sin embargo, las cifras siguen reportando víctimas. En el mismo año que Alexander funda su equipo de amputados, Colombia ocupó el décimo lugar a nivel mundial en el ranking de países con mayor número de víctimas por minas, con 56 casos, mejorando considerablemente frente a los 683 casos que reportó en 2006; pero al año siguiente, en 2018, este número tuvo un repunte del 300%, presentándose 180 víctimas entre civiles y militares.

Por eso mientras que avanza el desminado, los esfuerzos por la reparación a las víctimas no deben detenerse, lo cual implica un impulso a proyectos como el Mundial de Fútbol con Prótesis, en el cual están concentrados actualmente los esfuerzos de la CFCAC que lidera Alexander.

Gracias a estos esfuerzos y al crecimiento que ha tenido la práctica de esta modalidad de fútbol en Colombia, se pudo consolidar la Selección Nacional, que reúne a los mejores jugadores de todos los clubes que practican fútbol con prótesis.

“Muchos de los jugadores son de Florencia y entrenan en una cancha muy humilde. Sin embargo, son más sus ganas de salir adelante, de demostrar que la mente es más fuerte y que son hombres de honor, de responsabilidad y disciplina”, sostiene Juan Camilo Perdomo, entrenador del equipo.

Para mantenerse en forma el equipo se reúne dos días a la semana, en sesiones de entrenamiento donde trotan, hacen ejercicios con conos, lasos, ligas y bandas. Juegan partidos de mínimo 30 minutos y cada 15 días disputan amistosos con equipos conformados por personas sin discapacidad. El siguiente paso, dice Alexander, es expandir sus logros organizativos al exterior conformando lo que visionan como la Federación Internacional de Fútbol para Amputados con Adaptación (FIFAA) un organismo rector de esta modalidad de fútbol que tenga a Colombia como país promotor.

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